martes, 10 de julio de 2012

Irán, el legado de la antigua Persia


Contradictoria afirmación, pero es así, y es que Irán es uno de los países más extensos de Asia, pero a la vez de los más desconocidos. Saber de sus costumbres, de sus ciudades, y de sus pueblos, es la mejor manera para empezar a conocerlo.


Irán, continuación de Persia
El Irán actual no es ya la Persia de la antigüedad. El hecho de que se llame Irán, ya desplazó bastante al nombre de Persia, y es que con Irán no solamente se obedece al deseo de los persas de reconocer su origen indoeuropeo, sino también al de incluir bajo una sola denominación a todos los pueblos que lo componen. Siendo muy románticos, se podría decir que es una manera idealizada de continuar con el legado de los antiguos dominadores aqueménidas que sentaron las bases de una civilización universal, como es la persa.


Ciudades y pueblos de Irán
La Persia que aun continúa con sus tradiciones  nobles de cultura tiene en la ciudad de Isfahán la máxima expresión urbana  de los últimos siglos de su esplendor. Esta ciudad cautiva por sus monumentos, pero sobre todo por el calor de sus gentes.
Isfahán, también está enriquecida por su componente comercial, y es que durante mucho tiempo fue un centro de tráfico e intercambio con provincias lejanas. Aunque hayan pasado siglos, todavía la idea de la Isfahán antigua y señorial está presente en la peculiaridad de sus calles, en sus numerosos monumentos, en sus zonas verdes con belllos jardines, y en su bazar.
También, Isfahán es un oasis en el que la agricultura continúa la inercia de las tradiciones más antiguas, siendo imposible separar la ciudad del llamado cinturón verde que constituye el oasis, siendo como una especie de paraíso que en medio de desiertos, estepas, y montañas, conforta sobremanera a la ciudad.

Pero en Irán, aun existen ciudades que aunque parecen que han salido de imprevisto de lugares asombrosos por su morfología escarpada e inaccesible, reúnen las características urbanas de la antigua Persia. Por citar las más importantes y famosas,  Shiraz, Kerman, Yazd, Tabriz, y Mashhad.
En los pueblos, se establece una dicotomía ilusoria, y es que dan un aspecto -visto desde el exterior- de ser fortalezas, pero pronto se descubre la triste y mísera realidad. Los que se encuentran en las estepas y en los pequeños oasis, al pie de las montañas, tienen forma de pueblos fortificados -qala-, incluso vistos de lejos, con la característica atmósfera polvorienta que crea el desierto, parecen fabulosas fortalezas, pero no es así. Su existencia está ligada en gran parte con los qanat, estructuras excavadas bajo tierra para aprovechar el agua subterránea, y que son fruto del trabajo de muchas generaciones que suministraban el agua a los pueblos.

Hasta que la reforma agraria se llevó a cabo en las aldeas y pueblos, sus campesinos tenían como “enemigo”, al margen del clima, al patrón -arbab- o administrador, siendo a él al que debían rendir cuentas de las escasas cosechas que lograban sacar. Ya en la actualidad, emancipados de manera social los campesinos de estos pueblos y aldeas, constituyen la nota humana más característica de Irán.


Las grandes tribus nómadas


Toda la periferia de Irán, conserva un folklore muy rico, y es que en ella se encuentra un crisol de grandes grupos nómadas, especialmente las grandes tribus de los kurdos, los bajtiares, y los qashqai.
Cada tribu tiene su jan, que es el jefe indiscutible del que dependen los subjefes, y pequeños jefes de los clanes, teniendo un poder hereditario. Se pueden considerar tribus seminómadas que se desplacan a la altiplanicie cuando hace acto de presencia la estación calurosa.




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