martes, 21 de agosto de 2012

Los estudiantes coreanos y su infelicidad


Corea del Sur es un país de éxito por su ascenso económico en las últimas décadas, progreso basado especialmente en la excelencia en la educación. Sin embargo, otros indicadores revelan el lado oscuro de ese cambio: un porcentaje muy bajo de satisfacción con la propia vida (36% frente a una media del 59% en la OCDE), poca confianza en las instituciones políticas y la tasa de suicidios más alta de la OCDE (31 por 100.000). De fondo, un paisaje de competitividad feroz en el mundo laboral y más aún en la educación.

En 2010, según datos del propio Ministerio de Educación, 146 estudiantes se suicidaron en Corea del Sur, incluidos tres de primaria. En un país donde el suicidio está bastante anclado en la cultura, se puede conjeturar que no todos los casos estuvieran relacionados con el asfixiante sistema educativo.

Pero el propio gobierno de Seúl comienza a dar signos de preocupación. Sobre todo, después de que las últimas muertes salpicaran al Kaist (Instituto Avanzado de Ciencias y Tecnología, en Daejeon), una de las instituciones universitarias más prestigiosas del país. En unos meses se han suicidado cuatro estudiantes y un prestigioso profesor, aunque este último caso parece estar relacionado con una acusación de posible malversación de fondos que estaba siendo investigada.

Los suicidios de estudiantes han empezado a preocupar al gobierno de Seúl
La obsesión por entrar en las mejores universidades

Aunque los suicidios afectan también a la enseñanza secundaria, se concentran en los estudiantes universitarios. En Corea el 80% de los jóvenes van a la Universidad, pero lo importante es ingresar en una institución prestigiosa. Aunque existe una prueba general de selectividad para entrar en la enseñanza superior, cada vez es más frecuente que las universidades –más del 70% son privadas– exijan a los postulantes superar un examen propio. Estas pruebas se conocen entre los estudiantes como Sihom chiok, el infierno de los exámenes, y pueden determinar en gran medida la futura vida profesional e incluso social de los estudiantes.

El objetivo para muchos de ellos consiste en obtener plaza en alguna de las tres universidades punteras del país, conocidas por las siglas SCY: la Universidad Nacional de Seúl, la Universidad de Corea y la Universidad de Yonsei. Titularse en una de estas tres significa prácticamente asegurarse un futuro próspero.

También el caso del Kaist resulta paradigmático de la evolución del sistema educativo surcoreano en apenas tres décadas. Se ha convertido en una universidad de referencia en el mundo de la tecnología. Para seleccionar a sus alumnos –solo acepta 1.000 nuevos al año– realiza una prueba propia centrada en conocimientos científicos, por lo que la mayor parte de los que ingresan ha estudiado en escuelas especializadas en este campo.

La exigencia continúa una vez se ha ingresado. Por iniciativa del actual rector, un surcoreano que impartió clases durante muchos años en el MIT, por cada centésima que las calificaciones bajen del 3 –sobre una puntuación máxima de 4,2–, los estudiantes deberán pagar un aumento en la matrícula. Hay que decir, no obstante, que para los demás el coste de su educación corre a cargo casi íntegramente de la universidad.

Muchos creen que la presión que supone esta medida está detrás de los suicidios de los cuatro estudiantes. Tras la muerte del último de ellos, el consejo de estudiantes emitió un comunicado en el que se expresaba esta inquietud: “estamos atrapados en una competencia implacable que nos ahoga”.

Jornadas escolares extenuantes

En los estudios comparativos internacionales, como el PISA, los estudiantes coreanos de 15 años son los primeros en comprensión lectora (PISA, 2009), los terceros en matemáticas y los décimos en ciencias (PISA, 2006). Pero esto es a costa de una gran presión sobre el estudiante.

La obsesión por ingresar en una de las mejores universidades traslada esa competencia hasta la educación secundaria, y explica la llamativa recurrencia a centros privados que complementan la enseñanza escolar, los llamados hagwon.

Los hagwon son instituciones privadas, a veces parte de una cadena y a veces independientes, que ofrecen un complemento educativo en distintas materias en las que se especializan. No es infrecuente que un mismo alumno asista a varios hagwon, además de la enseñanza reglada, para reforzar distintas áreas, con lo que la jornada del estudiante se alarga a veces hasta la noche.

Algunos expertos ven en los hagwon la causa de los espectaculares resultados cosechados por los estudiantes surcoreanos. El sistema de enseñanza reglada establece una carga de unas 900 horas lectivas anuales, en la media de la OCDE. Pero, sumadas a las que pasan en los hagwon, conforman unas jornadas escolares que llegan con frecuencia a las 11 horas diarias.

Se ha criticado a los hagwon por provocar un círculo vicioso en la educación: los estudiantes acaban exhaustos sus jornadas en los hagwon, por lo que al día siguiente rinden menos durante sus horas de enseñanza reglada, de tal forma que cada vez se hacen más dependientes de lo que aprenden fuera de las aulas.

También se critica a los hagwon porque incentivan las diferencias educativas entre ricos y pobres. Las familias coreanas gastan más dinero en clases particulares y academias que las de ningún otro país de la OCDE. Sin embargo, la mayor parte llevan a sus hijos a estas instituciones, aunque para eso tengan que apretarse el cinturón.

La excelencia, empresa nacional

Esta mentalidad está influida por el pasado reciente del país. Muchos de los padres que ahora presionan a sus hijos para que accedan a una de las mejores universidades crecieron en un clima de penuria económica y educativa, como consecuencia de la ocupación japonesa y de la posterior guerra civil. El “milagro coreano” de la segunda mitad del siglo XX ha dejado en la psicología de sus habitantes una fuerte determinación de lograr la prosperidad económica, casi al precio que sea, y entienden que la educación es el primer paso.

La creación de escuelas especializadas en ciencia y tecnología, o el empeño en mimar a los superdotados, que llevó a aprobar una ley específica en 2000, son muestras del interés del Estado por explotar al máximo sus “recursos humanos”, en un país con escasos recursos naturales. La excelencia educativa se ha convertido en una empresa nacional, y el patriotismo de los surcoreanos ha reforzado la responsabilidad de “estar a la altura de la nación”.


A esto se unen otros factores culturales, como el sentido de respeto, casi veneración, del que gozan los padres y los profesores en la tradición coreana: “No debes pisar ni siquiera la sombra del maestro”, dice un refrán surcoreano. Los hijos y alumnos se imponen la obligación de no defraudar las expectativas depositadas en ellos, y esa imposición a veces acaba ahogándolos.

Un problema de prioridades

Con todo, la brutal competitividad del sistema no explica por sí sola la alta tasa de suicidios ni la insatisfacción general con la vida que cunde en Corea del Sur. El suicidio ha tomado carta de naturaleza en la cultura surcoreana, y se ha convertido en una solución demasiado habitual para todo tipo de frustraciones.

Un ejemplo es la ola de suicidios que siguió al de Cho Jin-Shil, una de las actrices más populares de la televisión surcoreana, a la que muchos jóvenes habían convertido en el icono de la juventud de Corea del Sur. En octubre de 2008 la famosa actriz y modelo apareció ahorcada en su casa. Tenía solo 39 años. Durante el mes posterior a su muerte se produjeron más de 700 suicidios que la policía relacionó con el de la actriz.

La soledad y el estrés generados por el frenético tren de vida, y la fuerte autoexigencia inciden especialmente en grupos sociales como el relacionado con el espectáculo o el de los estudiantes. En el comunicado que algunos alumnos del Kaist leyeron después del cuarto suicidio se podía leer: “ni siquiera pudimos dedicar 30 minutos a nuestros atribulados compañeros de clase por culpa de los deberes”; y en una pancarta que portaban algunos compañeros durante el acto de despedida a la tercera víctima, los estudiantes se quejaban: “no tenemos ningún espacio para compartir nuestras dificultades con amigos”.

Pero¿no podrían haber decidido dedicar esos 30 minutos a sus compañeros, aunque fuera a costa de bajar un poco sus notas?, ¿no señala esto una obsesión con el éxito?

La dura realidad es que solo el 80% de los surcoreanos creen conocer a alguien a quien acudir en momentos de necesidad. La media de la OCDE está en el 91%. No parece que la cirugía estética, ni las mejores universidades, ni los gigantes industriales como Samsung o Hyundai puedan echar una mano a ese otro 20%.





Coste de vida en Phnom Penh


Alquiler de una habitación en una zona media: 
4 a 20 Dólar USA (USD)

Café en un bar: 
1 Dólar USA (USD)

Menú del día o comida en un restaurante medio: 
2 a 4 Dólar USA (USD)

Cerveza en un bar: 
1 Dólar USA (USD) por un/a tercio - botella: 0,33 cl.

Cena o tapas en un restaurante medio: 
5 Dólar USA (USD)

Copa media en un pub o discoteca por la noche: 
2 a 3 Dólar USA (USD)

Un litro de gasolina: 
1 Dólar USA (USD)

Un paquete de tabaco rubio: 
2 Dólar USA (USD)

Un refresco en una máquina expendedora: 
05 Dólar USA (USD)

Un periódico: 
05 Dólar USA (USD)

Un trayecto en taxi desde el aeropuerto al centro: 
6 Dólar USA (USD) con una duración de 15 minutos

Precio medio del vuelo a la capital / segunda ciudad del país / capital de un país vecino: 
60 Dólar USA (USD) por un vuelo a Bangkok O Kuala Lumpur

Comentarios y consejos adicionales de Green:
En camboya se usa tanto el dolar como el riel camboyano el trasporte urbano se limita a motos y tuctucs donde el trayecto medio te cuesta 2 ó 3 dolares y algunos productos como el tabaco los cosmeticos y los lacteos cuestan como en europa.


Coste de vida en Tailandia


Aquí van algunos datos de los gastos normales de la vida en Bangkok, en su mayoría sacados de foros sobre y para profesores de inglés.

Vivienda: Un estudio o un condominio de un dormitorio se puede conseguir por tan sólo 8.000 bahts al mes si estás dispuesto a buscalo y a vivir un poco lejos del BTS (metro ligero). Cuanto más cerca del BTS estés, más caro será el alquiler. 15.000-20.000 bahts al mes te permitirán conseguir un lugar muy agradable. Si eres de los afortunados de haber venido a Tailandia con un paquete de expatriado, el cielo es el límite. Los condominios en la zona de Silom / Sukhumvit pueden llegar a los 250.000 bahts por mes e incluyen gimnasios, piscinas, servicio de limpieza diarios, restaurantes, servicio de habitaciones y unas vistas impresionantes de Bangkok.

Gastos de la vivienda: El agua es un cargo nominal y no suele ir más allá de un par de cientos de baht al mes, e incluso puede estar incluido en el alquiler. La electricidad es algo totalmente diferente. Si no te gusta pasar calor y tienes el aire acondicionado funcionando a diario, entonces la factura llegará los 3.000 bahts al mes.

La televisión por cable: está disponible a través de UBS y por 1.500 bahts al mes tienes 25 canales, incluyendo noticias de la BBC, CNN, ESPN, Star Sports, fútbol de varias fuentes, el History Channel, Discovery Channel, National Geographic Channel y al menos cuatro canales de películas, entre otros.

Se puede contratar Internet de banda ancha en las zonas urbanas de Bangkok por algo más de 1.000 bahts mensuales. También se puede contratar el antiguo acceso "por teléfono" con una línea telefónica convencional por 400 bahts al mes con las tarjetas de Internet prepago o usar alguno de los cibercafés, que suelen cobrar alrededor de ½ baht por minuto.

Móvil: El coste de la telefonía móvil es realmente bueno y en Tailandia las tarjetas SIM recargables son realmente atractivas. Se puede conseguir un móvil usado por un par de miles de bahts en el MBK (o incluso menos) y las tarjetas SIM se puede recargar con una tarjeta prepago en cualquier 7-11. Es también posible comprar sólo la tarjeta SIM por 200 bahts. Esto es útil para personas con teléfonos libres.

Comida: El coste de la comida es sensacional en Bangkok y Tailandia, sobre todo si adoptas una dieta tailandesa. Si tienes un presupuesto muy ajustado es posible comer por 5000-6000 bahts en Bangkok y por menos aún en las provincias. En cualquiera de los restaurantes callejeros (de los cuales hay miles) podrás comer o cenar por menos de 50 bahts. Por otra parte también hay restaurantes en donde se puede pasar de los 1.500 bahts por un cubierto. Algunas de las grandes ofertas que me gustan son café helado por tan sólo 10 bahts, la piña fresca también por 10 bahts, carne a la parrilla (me gustan las picantes) 20 bahts por dos, pollo frito por 15-20 bahts una pieza y roti con plátano por 15 -25 bahts.

Transporte: El transporte es también barato en Bangkok. Si puedes ir en BTS a tu destino el precio por trayecto serán entre 10 y 40 bahts, al igual que el metro. Los autobuses y las barcas ofrecen unos precios sensacionales desde los 8 a los 25 bahts en función de la duración del viaje. Un taxi costará alrededor de 120 bahst para un viaje de una punta a otra de la ciudad. Trayectos más cortos de 15-30 minutos, no deberían pasar de los 60-70 bahts. Todavía no he reunido el valor para ir en la parte de atrás de una motocicleta, pero también son muy baratas .... Creo que Golf me dijo que sólo 6 u 8 bahts.

Entretenimiento: Esta es otra categoría que puede llegar a ser muy cara, dependiendo de tus gustos. Si eres un juerguista y un ligón espera gastar más de 10.000 bahts al mes en bares y pus. De hecho, ya he gastado esa cantidad en una sola noche. Por otro lado si eres moderado y sólo sales los fines de semana sin pasarte demasiado o entrar en el entretenimiento horizontal, se puede mantener esta dentro de lo razonable. Unos 2000 - 4000 bahts al mes para un estilo de vida comedido. El tabaco sólo cuesta 40 bahts por un paquete y una cerveza grande Singha o Leo se pueden conseguir por 60-80 bahts en los bares y la mitad en un supermercado.


Camboya en los JJ.OO


Camboya estuvo representada por primera vez en la edición de 1956, celebrada en Estocolmo. Dos de salto de obstáculos y sus caballos tomaron parte en las pruebas de hípica. La delegación de Camboya más grande hasta el momento estuvo conformada por 13 atletas repartidos entre boxeo, ciclismo y vela en los Juegos Olímpicos de 1964, en Tokio. La primera camboyana en ser atleta olímpica fue Meas Kheng, quien compitió en los 100m y 200m del Atletismo de los Juegos Olímpicos de 1972. Camboya no participó de nuevo en los juegos hasta la centenaria edión de 1996, en Atenas, cuando Reaksmay Hem y su hermano Lumphat participaron en los eventos de natación. Rithya To completó sucesivamente las maratones masculinas en 1996 y 2000. Tit Linda Sou celebró su cumpleaños número 15 el día de la inauguración de los Juegos Olímpicos Atenas 2004. También representó a su país en Beijing 2008 a los 18 años. A los 22 años, el corredor de maratón masculina Bunting Hem era el más antiguo miembro de la delegación de Camboya en Beijing. Nunca ganaron una medalla.
El Comité Olímpico Nacional de Camboya fue creado en 1983 y reconocido por el COI en 1994.

Camboya. Vision general

Camboya es un país impresionante azotado por una historia difícil cuyos atractivos principales son su gente amigable y maravillosos paisajes, además de ser hogar del magnífico Angkor Wat y otros templos.
Es posible que los viajeros lo visiten inicialmente para admirar una de las más impresionantes maravillas creadas por el hombre y que terminen visitando encantadoras playas desiertas también, selvas remotas, ríos misteriosos y la increíble belleza e historia del país. Entre las joyas del país se encuentran bellos parques nacionales como Bokor, en la costa sur, y Virachay, refugio de especies en peligro de extinción, en la frontera con Laos y Vietnam.
Camboya es rica en cultura y en patrimonio al ser sucesor del Imperio Jemer. El complejo de templos en Angkor es un conglomerado detallado de esculturas etéreas, vigas elevadas, nichos serenos y decadentes corredores abovedados que pueden tomar semanas para ser explorados en su totalidad. La capital, Phnom Penh, también es encantadora. Su arquitectura colonial francesa es un gran atractivo, así como lo es el Palacio Real de Phnom Penh. Camboya nuevamente está en el mapa de los viajeros luego de muchas décadas de guerra brutal e inestabilidad política.
El imponente Río Mekong atraviesa el país de norte a sur, mientras que las planicies centrales de la muy fértil cuenca Mekong-Tonlé es el área más poblada. Rodeada por Vietnam, Laos y Tailandia, Camboya tiene atractivos únicos, incluyendo el Tonlé Sap (Gran Lago), las montañas Elefante y Cardamomo al suroeste, y las montañas Dangkrek a lo largo de la frontera con Tailandia.
Y si esto no fuera suficiente, el país es sede de un sinfín de eventos y festivales, así como actividades y deportes que le mantendrán entretenido. Entre las celebraciones más populares destacan Bom Om Tuk, al final de la estación húmeda, a principios de noviembre, que como coincidencia también es la mejor época para visitar Phnom Penh y Siem Reap. Hacer compras es una actividad altamente recomendable en el Mercado Battambang, en donde podrá admirar una variedad impresionantes de antigüedades y artesanías.


Idioma jemer


El camboyano, jemer o khmer es una de las principales lenguas austroasiáticas. El sánscrito y el pali tienen considerable influencia en el idioma a través del budismo y del hinduismo. Como resultado de su proximidad geográfica, el camboyano influyó a su vez en el tailandés y el laosiano, y a la inversa.
Lo que diferencia al idioma camboyano de los de los países vecinos es que no es un lenguaje tonal.

Los dialectos o acentos locales son bien diferenciados dentro del país; notables variaciones se encuentran en los hablantes de Phnom Penh (o Nom Pen, capital de Camboya), en Battambang (segunda ciudad) y en el campo.
La característica más notable del acento de la capital es su tendencia hacia una pronunciación relajada, con frases dichas de manera rápida y casi sintetizada. Por ejemplo, en lugar de decir "Phnom Penh" (la palabra en jemer es PNOM PEÑ), dirán "m'Peñ". Otra característica es el observado en las palabras con "r" en la segunda posición de la primera sílaba (es decir, cuando "r" es la segunda consonante, como en la palabra castellana "bregar"), la "r" no se pronuncia, pero si esta es la primera consonante de la palabra, se pronuncia fuerte de lo usual, casi como en castellano se pronuncia la palabra "ratón" y la sílaba es dicha con un ligero tono muy parecido al tono "hỏi" del vietnamita. Otro ejemplo es la palabra "naranja": se pronuncia kroich (forma clásica) por la gente del campo, pero koich (sin la r) por la gente de la ciudad.
El orden de la oración en jemer es similar al del castellano: Sujeto-Verbo-Objeto. El camboyano es ante todo una lengua analítica, pero las derivaciones por el significado de prefijos y sufijos son comunes. La gramática resulta mucho más simple que la de cualquiera lengua latina: no existen los accidentes de tiempo, género ni número y tampoco el uso de artículos. La dificultad del idioma radica en su numerosa gama de sonidos que hacen difícil la pronunciación y en la gran jerarquización de la lengua, es decir, las maneras de hablar diferencian estrictamente la edad y condición social.
El jemer se escribe con el alfabeto camboyano. La numeración camboyana es mucho más usada que la numeración arábiga. El jemer heredó los números de la India.

Mentalidad jemer


El pueblo jemer tiene particularidades precisas que lo hacen difente de los países vecinos como Tailandia, Laos y Vietnam. Si bien esos tres países pertenecen a la familia de los pueblos sino-mongoles, los camboyanos están emparentados con la India y con los pueblos malasios. Por esta razón prima el elemento hinduista-budista y la llamada cultura de la armonía que contrasta con el espíritu emprendedor del chino. Algunos elementos a individuar:
El pueblo camboyano desde la decadencia de Angkor ha vivido en la zozobra de invasiones extranjeras (Tailandia, Vietnam, Francia), y ello lo hace ver al extranjero con cierto recelo, aunque sin ocultar su ancestral amabilidad. Un camboyano descubre difícilmente su mente ante un extranjero.
La religión budista de teravada rige la vida cotidiana y personal del camboyano. Sin embargo prima el aspecto budista del fatalismo que hace que en algunas ocasiones sea completamente pasivo ante lo que le sucede y vea la tragedia humana como parte del destino que no puede cambiarse. Este aspecto ha causado duros contrastes con la visión occidental que en algunas ocasiones ve este aspecto como un obstáculo al desarrollo.
El camboyano tiene un espíritu bastante conservador y vertical, con un respeto estricto por la autoridad y el mayor.