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martes, 21 de agosto de 2012

La mujer iraní. Cada vez más presente en la sociedad


Aunque resulte paradójico, treinta años después del triunfo de la revolución islámica en Irán las mujeres están ahora más presentes en la sociedad iraní, decididas a seguir con la lucha para lograr sus derechos.
Responsables oficiales y miembros de los grupos de oposición y de defensa de los derechos humanos coinciden en un punto, aunque con diversos matices.
Pese al panorama que se percibe en el exterior, el estatus de la mujer en Irán ha avanzado en las últimas tres décadas, incluso más que en muchos de sus vecinos árabes.
"Es verdad que existen leyes que deben cambiar, pero cualquier persona objetiva puede decir que la mujer en Irán ha progresado", asegura a EFE Nerghes Mohamadi, abogada adscrita a la organización pro derechos humanos fundada por la premio Nobel de la Paz iraní, Shirin Ebadi.
"Las mujeres iraníes han entendido que tienen derechos. Solo esto es ya un gran avance", explica Mohammadi.
Las estadísticas parecen confirmar este aserto: en 1979, año del triunfo de la revolución islámica, únicamente el 17,5 por ciento de los estudiantes universitarios iraníes eran mujeres. En 2008, este porcentaje asciende al 60 por ciento.
"Aún queda mucho por avanzar", puntualiza Abdul Fatah Sultani, abogado que trabaja asimismo con el grupo fundado por Ebadi, primera mujer que alcanzó el puesto de juez en Irán.
"Las mujeres iraníes han hecho grandes esfuerzos para equiparar sus derechos a los de los hombres y han logrado importantes éxitos tanto antes como después de la Revolución Islámica", explica Sultani a Efe.
"Sin embargo todavía existe una gran distancia entre lo que han logrado y lo que deberían tener", como en el resto del mundo, precisa.
La llegada en 2005 del gobierno del actual presidente, el conservador Mahmud Ahmadineyad, supuso un freno y en muchos casos, "un retroceso".
Aún así, la lucha del feminismo iraní no ha cesado, ya sea desde las trincheras o desde los pocos espacios públicos que han sido conquistados.
En 2005, la abogada Shadi Sadr fue encarcelada tras fomentar una campaña bajo el nombre "un millón de firmas" para frenar en el Parlamento iraní una serie de leyes consideradas machistas.
Las páginas web y blog femeninos florecieron en la red -se calcula que casi la mitad de bitácoras que existen en persa han sido abiertas por mujeres- así como asociaciones que lograron eco internacional.
"Los problemas de la mujer en Irán se deben, sobre todo, a la cultura machista que ha gobernado en esta tierra durante miles de años y en parte a una serie de leyes discriminatorias que fueron establecidas hace ochenta años", asegura Sultani.
"Hasta hace medio siglo, muchas mujeres estaban privadas de estudios superiores, pero ahora más del 65 por ciento de los que acceden a la universidad son mujeres", afirma.
La controversia, aseguran los expertos, es que este alto porcentaje no tiene reflejo en el mercado laboral, donde las mujeres están poco presentes.
Según el censo de 2006, solo un 15 por ciento de las féminas iraníes tiene un trabajo remunerado, y poco más del 4 por ciento ejerce un cargo de responsabilidad.
Similar análisis realiza Mohamadi, quien apunta a cuestiones como la desigualdad de trato en el divorcio o la herencia donde las leyes deben avanzar.
En el horizonte, la duda de que corriente triunfará en las elecciones presidenciales previstas para el próximo mes de junio.
"Pese a la frustración de su anterior mandato, yo creo que las mujeres volverían a votar de forma masiva a Jatamí si finalmente concurre", apostilla.



http://www.webislam.com/articulos/35723-la_mujer_irani_cada_vez_mas_presente_en_la_sociedad_aunque_queda_camino.html

martes, 10 de julio de 2012

Usos sociales iraníes. Actitud hacia el viajero


ACTITUD HACIA EL VISITANTE 
Una aclaración previa: los iraníes son musulmanes pero no son árabes (conceptos que a veces se confunden inexplicablemente), sino un pueblo de procedencia indoeuropea (y no les cae muy bien la confusión).
Irán es un país seguro y su población es muy hospitalaria. El que espere encontrar por las calles furibundos fanáticos antioccidentales llenos de hostilidad hacia el viajero occidental va a quedarse muy sorprendido, porque nada más lejos de la realidad. Todas esas ideas preconcebidas se desvanecen en cuanto uno pisa sus calles por primera vez y entra en contacto con su población, que sorprende por su exquisita educación, su amabilidad, su hospitalidad y su talante abierto y receptivo hacia el visitante. La iraní es una sociedad llena de curiosas contradicciones que desconciertan mucho al viajero occidental.
Uno de los activos más importantes con los que cuenta el país es el capital humano: una población con un alto nivel de formación que quizá sea en un futuro un vector de cambio (mucho más eficaz que las sanciones). 
Junto a ello también se aprecia entre la gente un cierto “pesimismo resignado” sobre el futuro del país. No sé si por eso por la calle se note algo de falta de vida, de alegría, de chispa…Es una apreciación subjetiva, pero también lo percibieron otros compañeros del viaje. Decía una compañera que es un país al que le falta “especia”.


VESTIMENTA 
Esto es un tema que puede ser engorroso pero hay que tener claro que este país tiene unas exigencias especiales de vestimenta para las mujeres y que o se asumen o no se viaja. 
Dicho esto, hay que decir que el nivel de “tolerancia” social hacia la vestimenta del extranjero (o más bien la extranjera) turista es algo mayor del que te dicen en las recomendaciones de viaje. 
Mujeres: Las visitantes están sujetas al código obligatorio de vestimenta islámica: 
- Pañuelo/foulard para el pelo que ha de mantenerse mientras se esté en espacios públicos, hoteles, incluido en el interior de vehículos (se lleva bastante suelto y con el flequillo fuera). 
- Chaqueta larga tipo levita o túnica o una camisa larga holgada que cubra la cadera, de manga larga (como mucho manga tres cuartos es lo más corto que he visto) y pantalones o falda larga. Lo máximo de corto que he visto por la calle sólo en ciudades grandes fueron pantalones tipo “Capri”. 
En cuanto a colores desaconsejan el verde esmeralda o verde billar que es un color de connotación religiosa (el color del Islam que se ve en los mausoleos. Cantaría un poco) y en principio no recomiendan ir toda de rojo o toda de blanco (sí prendas sueltas). Yo sí lleve juntos camisa y pantalón blanco porque es el tipo de ropa que evita mejor el calor y tampoco pasó nada. 
Solo para la entrada a mausoleos es preciso chador, que se puede pedir en el hotel.
Hombres: Pantalón largo. La camisa puede ser de manga corta, aunque la mayoría de las guías digan otra cosa. 
Importante: Si el viaje coincide con las celebraciones de Moharram (Son dias de luto que conmemoran el martirio del Imán Hussein, equivalentes a la Semana Santa en España), recomiendan extremar la “pulcritud” en vestimenta y comportamiento durante las visitas a las mezquitas y utilizar colores oscuros.


MUJERES VIAJERAS 
Salvo el engorro relativo de la ropa, el viaje no plantea ningún problema para mujeres viajeras (ni para viajeras independientes) siempre que se respete el código social del país. Los iraníes son bastante más tolerantes de lo que uno espera, asumiendo que eres una “guiri” disfrazada que está haciendo un esfuerzo de “aculturación” para visitarles. Es altamente infrecuente que alguien te llame la atención por la calle. 
Sobre el tema de los acosos callejeros que tanto le gusta dramatizar a algunas guías de viaje de Oriente Próximo, pues es absolutamente descabellado en plena calle (pobre del osado...), aunque puede suceder algún sobajeo furtivo en algún bazar atestado de gente. Si ocurre se puede optar por ignorarlo o volverse airada al tipo, levantar la voz y señalarlo con la mano para que la gente le llame la atención. De cualquier manera son casos anecdóticos.


SOBRE LA ENTRADA A MAUSOLEOS: MASHAD, SHIRAZ Y QOM


Las guías de viaje advierten de la prohibición de entrada de no musulmanes a los mausoleos de Mashad (salvo una pequeña zona separada que enseñan a los turistas), Shiraz y Qom.
En mi viaje en septiembre de 2006 no tuvimos ningún problema entrando de forma discreta en grupos máximos de dos personas, tomando algunas precauciones y prescindiendo del guía local (que no puede arriesgarse a tener un problema).
En aquel momento no era demasiado complicado, incluso a Mashad nos acompañó un mullah hasta la entrada. No obstante, no sé cómo estará la situación ahora y naturalmente para nada animo a nadie a actuaciones transgresoras que le puedan traer problemas. Es mejor que pregunten allí o intenten ir acompañados de algún local.








http://www.losviajeros.com/index.php?name=Content&pid=63

Arte y cultura de Irán. El legado del arte persa


Las primeras producciones artísticas de la cultura se remontan al V milenio a . de C . y consisten en figuritas de barro y vasijas de cerámica hechas sin torno y decoradas con pinturas que imitan el trenzado del mimbre. 
El conocimiento de la metalurgia da lugar al desarrollo de una notable industria del bronce . El arte del metal , así como el de la cerámica , se desarrollan notablemente a través de las diferentes épocas . 
La arquitectura y los bajos relieves , especialmente los que sobreviven en Persépolis , Naqsh-e Rostam y Pasargada , demuestran la gran habilidad de los antiguos constructores . Las edificaciones de los tiempos de los sasánidas se distinguen por sus techos abovedados , por el uso de piedras y morteros y por sus vajillas elaboradas en barro , plata y oro . Con la aparición del Islam , se extendieron considerablemente las manifestaciones artísticas como la literatura , la arquitectura , la cerámica , los tejidos , la cristalería , la pintura y la miniatura . 
La artesanía iraní goza de fama mundial especialmente la fabricación de alfombras y tapices . La alfombra iraní es un símbolo del arte e industria de este pueblo y sus orígenes se remontan a los inicios de la cultura persa. La maestría en la preparación de tejidos se originó por la necesidad de mantener calientes los hogares en la tierras altas y ahorrar combustible . Su evolución enriqueció tanto los colores y diseños que nadie puede competir con ellos . Esta maestría ha permanecido con el paso de los siglos y hoy en día las alfombras persas ornamentan los suelos de palacios , museos de prestigio , colecciones particulares , etc . 
En cuanto a figuras literarias se refiere , Firdusi (el paradisiaco) , que vivió en el siglo X , está considerado como el creador de la poesía épica de la literatura neopersa . Su obra principal es el Shahname (Libro de los Reyes) , que relata en unos sesenta mil versos dobles antiguas leyendas épica persas . Destacan , además , Jayyam , poeta filósofo , Hafiz , lírico y gnóstico y Sadi , poeta lírico . Ya en este siglo se distingue Hedayat , considerado el mayor prosista persa contemporáneo .






http://www.rumbo.es/guide/es/omedio/iran/arte.htm

Ocio y entretenimiento en Iran


Uno de los incentivos de viajar a Irán incluye el valor espiritual de este país de anciana historia . La hospitalidad de sus gentes permite al viajero observar una cultura diferente amablemente , aprendiendo más sobre la humanidad y sobre nosotros mismos . Las visitas a sus mezquitas , santuarios o ruinas , nos conectan con un maravilloso pasado . Este viaje espiritual incluye también un universo natural de paisajes únicos y de aventura , de desiertos , montañas y playas . 
Para quienes gustan de las actividades acuáticas , Irán ofrece innumerables sitios donde se puede practicar la navegación y el esquí acuático , especialmente en Amir Kabir Dam y a lo largo de las costas del Golfo Pérsico y el Mar Caspio . 
Para los amantes de los deportes de montaña , como senderismo , ascensiones , escalada o esquí , Irán ofrece bellos parajes . Al norte de Teherán se encuentran los complejos de Shemshak y Shahrestanak , con diferentes pistas a altitudes de 2 . 500 a 3 . 000 metros . Para los escaladores se recomienda viajar al norte de Teherán , donde se encuentra el Monte Towchal (3 . 975 m . ) . Los más experimentados deberán acudir a la Montaña Damavand , con una altitud superior a los 5000 metros . Entre los parajes de montaña más recomendados para realizar caminatas (en los que se requiere de cierta experiencia) se encuentran las Montañas Alborz , las Montañas Hamadan y las Azerbaiyán , que esconden bellos paisajes de lagos y cráteres . Si lo suyo es observar más que practicar , no deje de acudir a un partido de Polo o a una carrera de caballos . Si lo prefiere , puede acudir a alguna de las piscinas públicas o bien , descansar en las bellas playas de la costa del Mar Caspio . 
En cuanto a la vida nocturna , es difícil encontrar clubes nocturnos , bares o discotecas en algunas ciudades , pero es increíble lo que se puede conseguir puertas adentro con un poco de improvisación e ingenio . Los iraníes organizan sus fiestas en casa y el extranjero puede gozar de la hospitalidad de estas gentes .










http://www.rumbo.es/guide/es/omedio/iran/entret.htm

Grupos étnicos de Irán

Persas
El término "persas" se refiere a personas que hablan el dialecto occidental del persa o farsi y viven en el país moderno de Irán, así como los descendientes de personas que emigraron del territorio de lo que hoy es Irán a países vecinos, como los Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Irak, Kuwait, Omán y más recientemente, a Occidente, principalmente los Estados Unidos de América, Turquía, el Reino Unido, Alemania o Canadá.


Azeríes iraníes
Los azeríes iraníes, que son principalmente musulmanes chiitas, son el grupo étnico más grande de Irán, después de los persas, y se cree que son el 20-24% de la población.3 4 Los azeríes, también conocidos como azerbaiyanos, se encuentran principalmente en las provincias del noroeste: Azerbaiyán Oriental, Azerbaiyán Occidental, Ardebil, Zanjan y en algunas regiones del Kurdistán, Hamadán y Markazi.6 Otros muchos viven en Teherán, Karaj y otras regiones.6 En general, los azeríes en Irán estaban considerados como "una minoría lingüística bien integrada" por los académicos antes de la Revolución Islámica de Irán.7 8 De hecho, hasta el período Pahlavi del siglo XX, "la identidad de Irán no era exclusivamente persa, sino supra-étnica", pues gran parte del liderazgo político, comenzando a partir del siglo XI, había sido túrquico.9 Los grupos iranio y turco estaban integrados hasta que el nacionalismo y el comunalismo del siglo XX comenzaron a alterar la percepción popular.9 A pesar de la fricción, los azerbaiyanos en Irán vinieron a estar bien representados a todos los niveles de "jerarquías intelectuales, militares y políticas, así como en la jerarquía religiosa."9 En Irán el término "azerí" es usado formalmente; sin embargo, informalmente, los azeríes y otra población iraní de habla turca son coloquialmente llamados "tork" (turcos).


Kurdos iraníes

Los kurdos constituyen aproximadamente el 7% de la población total de irán. Los kurdos en Irán han resistido los esfuerzos del gobierno iraní, tanto antes como después de la revolución de 1979, de asimilarlos a la corriente principal de la vida nacional, junto con sus compañeros kurdos en regiones vecinas de Irak y Turquía han buscado una autonomía regional o el directamente el establecimiento de un estado kurdo independiente.
En el siglo XVII, un gran número de kurdos fueron deportados por Abás el Grande a Jorasán en Irán oriental y los reasentó a la fuerza en las ciudades de Quchan y Birjand. Los kurdos de Jorasán, en un número alrededor de 700.000, aún usan el dialecto kurdo kurmanji. Durante los siglos XIX y XX, sucesivos gobiernos iraníes aplastaron revueltas kurdas guiadas por notables kurdos como Shaikh Ubaidullah (contra los Kayar en 1880) y Simko (contra los Pahlavi en los años 1920).


Beluchi iraníes
Los beluchi o beluchos (también baluchi, beluches o baluchis) de Irán se concentran en Baluchistán y Sistán. Tienen idioma propio. Para el año 1998 se estimaba que en Irán había 4,100.000 beluchos.


Kashgai
Los kashgai son un pueblo iraní de habla turca que viven principalmente en las provincias de Fars, Juzestán y el sur de Isfahán, pero especialmente alrededor de la ciudad de Shiraz en Fars. Solían ser pastores nómadas y algunos siguen siéndolo hoy en día. Los tradicionalmente nómadas kashgai viajaban con sus rebaños cada año desde los altos pastos de verano al norte de Shiraz hasta 480 km al sur de los pastos de invierno en las tierras más bajas y cálidas cerca del golfo Pérsico, al suroeste de Shiraz. La mayoría, sin embargo, hoy están asentados total o parcialmente. La tendencia al sedentarismo ha crecido notablemente desde los años 1960. Se estima que son alrededor de 1,500.000 los kashgai.


Arabes iranies
El CIA World Factbook estima que aproximadamente un 3% de los ciudadanos iraníes hablan árabe. Un informe de 1998, obra de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, señaló que dos millones de ellos viven en la provincia de Juzestán, la mayor parte de los cuales son chiitas. Los árabes musulmanes sunitas viven a lo largo de la costa del golfo Pérsico. Hay comunidades menores en Jorasán y Fars. Las comunidades árabes iraníes se encuentran también en Baréin, Irak, Kuwait y los EAU.


Turcomanos iranies
Hay más de dos millones de turcomanos que se concentran principalmente en las provincias de Gulistán y Jorasán Septentrional.


Luros
Los luros son un pueblo iranio indígena, que hablan un idioma propio. Viven en la parte norte de la provincia de Juzestán, en el sur de la provincia de Ilam, además de en Lorestán, Kermanshah y el sur de Kurdistán. Son unas 2,600.000 personas.


Bajtiaris
La etnia bajtiari es un grupo originario del sur de Irán, que habla un dialecto del lorí y en el que un pequeño porcentaje todavía se dedica al pastoreo nómada, transhumando desde entre sus asentamientos de verano e invierno. Las tribus bajtiaris habitan en las provincias de Lorestán, Juzestán, Chahar y Bajtiari, e Isfahán, pero se concentran principalmente en la parte oriental de Juzestán, y son musulmanes chiítas. Pueden calcularse en torno al millón de bajtiaríes.


Armenios iranies
La actual población armenia iraní está alrededor del medio millón. La mayoría vive en Teherán y el distrito de Yolfa. Los iraníes armenios fueron muy influyentes y activos en la modernización de Irán durante los siglos XIX y XX. Después de la Revolución Iraní, muchos armenios emigraron a comunidades armenias en Norteamérica y Europa Occidental. Hoy los armenios son la mayor minoría religiosa cristiana de Irán.


Georgianos iranies

Los georgianos iraníes son un grupo étnico que vive en Irán. El idioma georgiano aún lo usan algunos pueblos de Irán. Aún se habla en Irán el dialecto georgiano fereidnuli.
El número de georgianos en Irán se estima que va de 50.000 a más de 100.000. La parte occidental de la provincia de Isfahán es históricamente llamada Fereydan. En esta región la antigua identidad georgiana se conserva mejor que en otros lugares de Irán. Hay diez ciudades y pueblos georgianos alrededor de Fereydunshahr, una pequeña ciudad rural a 150 km al oeste de Isfahán. Según la Encyclopaedia Georgiana (1986) allí vivían alrededor de 12.000-14.000 antes de 198515 pero estos números son obvias infraestimaciones. En muchas grandes ciudades iraníes como Teherán, Isfahán, Karaj y Shiraz viven también georgianos, además de en lugares como Najafabad, Rahmatabad, Yazdanshahr y Amir Abad (cerca de Isfahán). En la provincia de Mazandarán en Irán septentrional, hay georgianos étnicos también. Viven en la ciudad de Behshahr y en su distrito, en Farah Abad y muchos otros lugares, que son llamados normalmente "Gorji Mahalle". La mayoría ya no hablan georgiano, pero conservan algunos aspectos de la cultura georgiana. Algunos señalan que los georgianos iraníes conservan restos de tradiciones cristianas, pero no hay evidencia de ello.


Judios iranies

El judaísmo es una de las religiones más antiguas practicadas en Irán y se remonta a finales de los tiempos bíblicos. Los libros bíblicos de Isaías, Daniel, Esdras, Nehemías, Crónicas y Ester contienen referencias a la vida y las experiencias de los judíos en Irán.
Hoy, el grupo más amplio de judíos de Persia se encuentran en Israel, que en 1993 albergaba a 75.000 de ellos, incluyendo una segunda generación de isaraelíes, y los Estados Unidos, que alberga una comunidad de alrededor de 45.000 personas, de primera generación sólo, especialmente en la zona de Los Ángeles y Great Neck (Nueva York.
Según diversas estimaciones, 10.800 judíos permanecen en Irán, mayormente en Teherán, Isfahán y Shiraz. La BBC informa que en Yazd hay diez familias judías, seis de ellas relacionadas por matrimonio, sin embargo algunos estiman que el número es mayor. Históricamente, los judíos mantuvieron su presencia en más ciudades iraníes. Se trataría de la mayor población hebrea dentro de un país musulmán.
Hay comunidades menores en Europa Occidental, Australia, Pakistán y Canadá. Un número de grupos de judíos iraníes se han dividido desde los tiempos antiguos. Son reconocidos hoy como comunidades separadas, como los judíos de Bujará y los judíos de la Montaña. Además, hay varios miles en Irán que son, o son directos descendientes de, judíos que se convirtieron al Islam y al bahaísmo.


Kazajos iranies
Los kazajos iraníes viven principalmente en la provincia de Gulistán en Irán septentrional. Según ethnologue.org, sin embargo, allí viven 3.000 kazajos en Irán en 1982 en la ciudad de Gorgan. El número de kazakos iraníes puede ser ligeramente superior, porque muchos de ellos regresaron a Kazajistán después de la disolución de la Unión Soviética, de donde emigraron a Irán después de la Revolución de Octubre bolchevique."


Pueblos caspianos

Cabe mencionar, finalmente, otros grupos étnicos minoritarios en Irán, concretamente en la costa meridional del Mar Caspio: gilakis, mazandaraníes y talyshi.
Los mazandaraníes son un pueblo iranio que viven principalmente en la costa suroriental del mar Caspio, al norte de los montes Elburz. Tienen idioma propio y se calcula que está entre 3 y 4 millones de personas (est. 2006).
Los gilaki también son iranios que vive principalmente en la provincia de Gilán. También se les encuentra en la vecina provincia de Mazandarán. Junto con los mazandaraníes, los gilaki forman uno de los pueblos del mar Caspio. Hablan el idioma gilaki. En el año 2000 había alrededor de 2,4 millones de gilaki.
Los talysh (también Talishi, Taleshi o Talyshi) son igualmente iranios que hablan el idioma talishi y viven en la costa occidental del mar Caspio, tanto en Irán como en Azerbaiyán. No hay datos estadísticos fiables sobre el número de personas que hablan talishi en Irán. Podrían ser unos 112.000.





http://es.wikipedia.org/wiki/Demograf%C3%ADa_de_Ir%C3%A1n



La mujer en Irán

Llegados a este punto quisiéramos desde estas líneas explicar, aunque sea sucintamente, la situación de la mujer en Irán. Lamentablemente, este ha sido un tema muy utilizado en Occidente para despotricar contra Irán desde que en este país triunfase la Revolución islámica en 1979, centrándose estos debates en cuestiones baladíes, como el velo, sin prestar atención al hecho de que esta prenda ha sido llevada por pudor durante toda la historia de Irán por prácticamente todas las mujeres, hubiese libertad o no de llevarlo.

Desgraciadamente, la mil veces manida cuestión del velo o hiyab ha sido explotada de manera profusa por los medios audiovisuales de Occidente, mostrándonos —entre otras muchas imágenes— a mujeres cubiertas con chador vociferando en una manifestación, sin percatarse de que el mero hecho de la presencia de mujeres en manifestaciones en un país musulmán es ya de por sí un indicio de la posición social que ocupa la mujer en esa sociedad.
Es una pena que el velo, además de tapar el cuerpo femenino, le haya servido a Occidente para encubrir otras realidades sobre la posición de la mujer en Irán. Además, siempre se ha dado a entender subrepticiamente que el chador es una prenda obligatoria, cuando eso no es cierto, sino que lo obligatorio es taparse el pelo con recato y llevar alguna ropa hasta la rodilla, que no sea ajustada, como, por ejemplo, una especie de prenda que en español llaman guardapolvo, o “mantó” en persa.

Así, el tema del velo ha sido convertido por Occidente en el centro del debate de un supuesto derecho —el de quitárselo—, que pocas iraníes ejercerían. Y, mientras tanto, la mujer iraní se preocupa por los temas que realmente le interesan, que es, el de construir el país codo a codo con sus conciudadanos varones —que, de facto, llevan a cabo—, y, al igual que ellos, hacer uso de los derechos de todas las sociedades civiles adelantadas, como el de ir la universidad, ejercer en política, dirigir organismos, y, como no, otros oficios con menos pretensiones. En definitiva, al margen de todos esos debates que sólo les sirven a los occidentales, la mujer iraní busca participar activamente con los hombres en la sociedad de su país, alejándose de las polémicas de las feministas occidentales para acercarse a la verdaderas controversias que les incumben, esto es, la de acabar con el machismo rancio y conseguir los derechos que les corresponden según ordena la misma ley divina reflejada en el Corán.
Es lamentable el hecho de que la inmensa mayoría del público occidental tenga tan mal concepto de la situación de la mujer en Irán, cuando, —sin pretender desde aquí que sea ideal— es justo todo lo contrario de lo que creen. Así, por ejemplo, en Irán la mujer puede acceder a casi todos los empleos públicos, a cargos políticos hasta el rango de vicepresidenta, trabaja en laboratorios, se incorpora a organismos como el cuerpo de Bomberos y la Policía, va a la universidad a estudiar y a enseñar, accede incluso a los seminarios de teología, se codea cómodamente con los hombres en el trabajo e incluso practica deportes de competición.
No obstante lo dicho, la situación de la mujer iraní dista de ser perfecta y desde estas líneas no se pretende que sea el arquetipo para ninguna otra sociedad. Mucho es el camino andado en los derechos de esta mitad de la humanidad, pero, vaya por delante que mucho también es el camino que queda por andar. Y, entretanto, ajena a toda controversia artificial creada por los manipuladores mediáticos que se centran en cuestiones nimias, la mujer iraní continúa paciente desbrozando el camino, abriéndose paso en la sociedad de su país y marchitando sin prisa pero sin pausa el machismo que aún perdura en algunos sectores de su nación.


http://www.irna.ir/es/turismo-en-iran/descubra-Iran/La-mujer-irani/la_mujer.htm

Irán, el legado de la antigua Persia


Contradictoria afirmación, pero es así, y es que Irán es uno de los países más extensos de Asia, pero a la vez de los más desconocidos. Saber de sus costumbres, de sus ciudades, y de sus pueblos, es la mejor manera para empezar a conocerlo.


Irán, continuación de Persia
El Irán actual no es ya la Persia de la antigüedad. El hecho de que se llame Irán, ya desplazó bastante al nombre de Persia, y es que con Irán no solamente se obedece al deseo de los persas de reconocer su origen indoeuropeo, sino también al de incluir bajo una sola denominación a todos los pueblos que lo componen. Siendo muy románticos, se podría decir que es una manera idealizada de continuar con el legado de los antiguos dominadores aqueménidas que sentaron las bases de una civilización universal, como es la persa.


Ciudades y pueblos de Irán
La Persia que aun continúa con sus tradiciones  nobles de cultura tiene en la ciudad de Isfahán la máxima expresión urbana  de los últimos siglos de su esplendor. Esta ciudad cautiva por sus monumentos, pero sobre todo por el calor de sus gentes.
Isfahán, también está enriquecida por su componente comercial, y es que durante mucho tiempo fue un centro de tráfico e intercambio con provincias lejanas. Aunque hayan pasado siglos, todavía la idea de la Isfahán antigua y señorial está presente en la peculiaridad de sus calles, en sus numerosos monumentos, en sus zonas verdes con belllos jardines, y en su bazar.
También, Isfahán es un oasis en el que la agricultura continúa la inercia de las tradiciones más antiguas, siendo imposible separar la ciudad del llamado cinturón verde que constituye el oasis, siendo como una especie de paraíso que en medio de desiertos, estepas, y montañas, conforta sobremanera a la ciudad.

Pero en Irán, aun existen ciudades que aunque parecen que han salido de imprevisto de lugares asombrosos por su morfología escarpada e inaccesible, reúnen las características urbanas de la antigua Persia. Por citar las más importantes y famosas,  Shiraz, Kerman, Yazd, Tabriz, y Mashhad.
En los pueblos, se establece una dicotomía ilusoria, y es que dan un aspecto -visto desde el exterior- de ser fortalezas, pero pronto se descubre la triste y mísera realidad. Los que se encuentran en las estepas y en los pequeños oasis, al pie de las montañas, tienen forma de pueblos fortificados -qala-, incluso vistos de lejos, con la característica atmósfera polvorienta que crea el desierto, parecen fabulosas fortalezas, pero no es así. Su existencia está ligada en gran parte con los qanat, estructuras excavadas bajo tierra para aprovechar el agua subterránea, y que son fruto del trabajo de muchas generaciones que suministraban el agua a los pueblos.

Hasta que la reforma agraria se llevó a cabo en las aldeas y pueblos, sus campesinos tenían como “enemigo”, al margen del clima, al patrón -arbab- o administrador, siendo a él al que debían rendir cuentas de las escasas cosechas que lograban sacar. Ya en la actualidad, emancipados de manera social los campesinos de estos pueblos y aldeas, constituyen la nota humana más característica de Irán.


Las grandes tribus nómadas


Toda la periferia de Irán, conserva un folklore muy rico, y es que en ella se encuentra un crisol de grandes grupos nómadas, especialmente las grandes tribus de los kurdos, los bajtiares, y los qashqai.
Cada tribu tiene su jan, que es el jefe indiscutible del que dependen los subjefes, y pequeños jefes de los clanes, teniendo un poder hereditario. Se pueden considerar tribus seminómadas que se desplacan a la altiplanicie cuando hace acto de presencia la estación calurosa.




Festividades de Irán


rán cuenta sus días en tres calendarios distintos . El primero es el calendario persa , calendario solar de origen zoroástrico , que cuenta con 365 días , divididos en 12 meses , de 31 días los 6 primeros , de 30 los 5 siguientes y de 30 y 29 el último mes si es bisiesto . El segundo es el calendario lunar , en vigor en todos los países musulmanes y por el que se rigen las fiestas religiosas . El año se divide también en 12 meses , pero cuenta con 354 días , por lo que la diferencia entre ambos calendarios se incrementa constantemente (ahora la diferencia es de unos 40 años , aunque los dos empiezan en el año de la Hégira) . Existe un día de diferencia entre Irán y los demás países árabes en este calendario porque la visibilidad de la luna en Irán es posible un día más tarde , por lo tanto las fiestas religiosas empiezan un día después en relación al resto de los países musulmanes . El tercer calendario es el calendario gregoriano , al igual que occidente . Las fechas de los tres calendarios aparecen siempre en los diarios . 
Los días festivos religiosos se rigen según el calendario lunar musulmán , por tanto varían cada año . Las fiestas nacionales dependen del calendario solar persa y son fechas fijas en relación con el calendario gregoriano . Como en todos los países musulmanes el día de descanso semanal es el viernes . 
Las fiestas más señaladas son: Ramadan , mes de ayuno para los musulmanes; Eid e Fetr , que festeja el fin del Ramadan; Moharram , conmemoración del aniversario del martirio del tercer Imán , Hossein (mes de luto); 9 de septiembre , Aniversario del Nacimiento del Profeta Mahoma; 11 de febrero , Conmemoración de la victoria de la Revolución Islámica y Aniversario de la toma de poder por el Imán Jomeini en 1979 y derrocamiento de la monarquía persa; 21 al 24 de marzo (Noruz) , se celebra el Año Nuevo Iraní , suele durar dos semanas para los estudiantes y 5 días para las instituciones públicas; 1 de abril , Día de la República Islámica y que marca el final de las fiestas de Noruz y 4 de junio , Aniversario de la muerte del Imam Jomeini en 1989 .

Las alfombras persas


Quien no ha oído hablar de las famosas alfombras persas. Constituyen un elemento indispensable en todas las casas de Irán. Su gran valor es fruto de su componente artístico y de su técnica de confección, desarrollada durante siglos por el pueblo iraní.


Las alfombras de Persia
Si hay un elemento fundamental e imprescindible en Irán, esa es la alfombra, y es que es usada por todos los estamentos sociales del país, desde los palacios de los ricos, como en las cabañas más pobres. La alfombra es utilizada para dormir, para orar, comer, y recibir a los huéspedes.

La alfombra más humilde recibe el nombre de kilim, no está anudada y se puede describir como un simple tejido. El kilim ya era usado por los sumerios en sus casas.
En Irán es tradición que las  alfombras lleven el nombre de la región o ciudad de la que procedan, lo que constituye un motivo de orgullo por el que presumir. Así habrá alfombras que sean de Teherán, Isfahán, Tabriz, o Kashan,  entre otras ciudades.

Su evolución temática ha estado fuertemente ligada a la influencia y tolerancia de la religión islámica, y es que el Islam prohíbe la reproducción de figuras humanas en los dibujos de las alfombras, por lo que hasta el siglo XIX solamente aparecerán dichos motivos pero muy estilizados.
Será a partir de ese momento cuando el arte popular reanude sus antiguas tradiciones y de esta manera aparezcan en los dibujos de las alfombras temas como imágenes fantásticas de reyes, héroes, y bellas mujeres.


Un símbolo de la  cultura iraní
Las alfombras persas forman parte de la cultura de Irán. Son un símbolo al que los iraníes muestran un gran respeto. Un respeto que ha ido creciendo a lo largo de los siglos y que se refleja en ver como han mantenido las técnicas del teñido de la lana, la elección del dibujo, y la del propio tejido, siendo prácticamente similares a las que empleaban los antiguos persas.
Una de las tribus más antiguas de Irán, la de los qashqai, es famosa por sus alfombras, las cuales reciben un trato exquisito en su proceso de elaboración ,y es que después de tejerlas son sacudidas al aire libre para ser posteriormente sumergidas en el agua corriente de los ríos para que conserven toda la belleza del crisol de colores que tienen.



Las alfombras en las calles de Irán
Transitar por las calles y mercadillos de las ciudades supone admirar el espectáculo que gira alrededor de la venta de alfombras, como de rito se puede considerar el proceso previo que se lleva a cabo por parte de los comerciantes para que las alfombras sean vendidas.
Las alfombras son extendidas sobre el asfalto polvoriento, dicho así puede sonar contradictorio que un artículo de tal valor se ponga directamente sobre esa superficie, pero parece ser que este peculiar tratamiento es el más adecuado para el resultado final de la venta.
Y es que las alfombras, cuando salen del telar, tienen una superficie todavía rugosa y gruesa que sería poco apreciada por los compradores. Al extenderlas en las calles y estar sometidas a la intemperie, la suciedad, el polvo y las pisadas de personas, hace que al cabo de los días al retirarse del suelo y a pesar de que están sucias, aparecerán perfectamente lisas y dispuestas para la última operación antes de la venta, el lavado en agua corriente.





Persépolis e Isfahán


La ciudad de Persépolis, y la ciudad de Isfahán no solamente tienen en común que pertenecen a Irán, que fueron capitales de grandes imperios, o que su historia y arte ha forjado buena parte del devenir histórico del país iraní. También tienen en común que desde el año 1.979 pasaron a formar parte de la Lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.


Persépolis, la capital del imperio aqueménida


Capital del imperio aqueménida, y fundada por Darío I en el año 518 a.C., la ciudad de Persépolis será la máxima expresión de poderío del Imperio Aqueménida. Un poder, y también un esplendor, que Persépolis reflejó sucesivamente durante los reinados de Jerjes I, Artajerjes I, y Artajerjes III.
Persépolis es la mayor representación de poder del Imperio Aqueménida durante más de 200 años, hasta que Alejandro Magno ponga fin a la dinastía, y añada a su cada vez más vasto patrimonio territorial las posesiones persas.

Situada en la carretera que comunica dos de las ciudades con más carga histórica artística de Irán, como son Isfahán con Shiraz, Persépolis es el mejor legado que la arquitectura aqueménida dejó para la Historia de la Humanidad. El amplio conjunto arquitectónico que constituye Persépolis es un crisol de civilizaciones que vivían rodeadas del Mediterráneo, y de influencias que procedían de Oriente Medio.
Sobre la función que tenía Persépolis, no está del todo muy clara, y es que hay historiadores que consideran que hacía de residencia de otoño para los reyes aqueménidas, ya que Susa era la residencia de invierno, Babilonia la de primavera, y Ectábana la de verano; opinión que se ve acrecentada además por el hecho de que la ciudad se encontraba alejada de otros centros importantes, y presentaba una ausencia notable de restos de viviendas y de calles. La otra función que se considera que podía tener es que en realidad era una ciudad sagrada, un lugar de ritual en el que se celebraban ceremonias.

Asentados sobre una amplia terraza rectangular, que fue construida por Darío I, y que está rodeada por una muralla, se encuentran los edificios de piedra y adobe que forman el conjunto arquitectónico de Persépolis.
La joya de la corona de Persépolis es la Apadana, que es una sala de audiencias que en su origen era un espacio cuadrado con un techo que se sostenía con 36 columnas; hoy desaparecidas en gran parte.


Iafahán, la capital safawí


Isfahán, capital de la provincia del mismo nombre, es una ciudad que está situada al pie de la vertiente oriental del Zagros, a orillas del Zayandeh. En tiempos de la conquista islámica existían dos núcleos urbanos yuxtapuestos, Djay -la ciudad vieja- rodeada por una muralla; y Yahoudiye -la ciudad judía-.
En el siglo X, Isfahán era una vasta aglomeración que englogaba varios pueblos, y estaba rodeada por una muralla de 20 kilómetros de circunferencia. La ciudad vivió dos épocas de esplendor, entre los siglos XI y XIII, cuando fue capital del reino de los selyúcidas; y de finales del siglo XV hasta el XVIII, periodo en el que residirán en ella los safawíes.
De la época selyúcida data la transformación de la gran mezquita, y la construcción de los cuatro iwanes alrededor del patio de la misma. Durante la época safawí, la ciudad contaba con 600.000 habitantes; siendo el periodo en el que el sha Abbas I el Grande modernizó Isfahán con la construcción de tres puentes sobre el Zayandeh -uno de ellos de 33 arcos-, y urbanizó el centro de la ciudad en torno a la plaza real, en persa la plaza de Naghsh-i-Jahan, que es la más grande de Irán. De este mismo periodo data el palacio de la Cuarenta Columnas, que está considerado como un magnífico ejemplo de la arquitectura musulmana de la época.




La cocina de Irán


Uno de los países más extensos de Asia como es Irán debería tener una amplia oferta gastronómica, pero no es el caso. El arroz y el carnero sustentan gran parte de la alimentación de los iraníes, y es que de su combinación se elabora el chelo kabah, el plato típico de Irán.


El sur del país, la zona más gastronómica
La capital de Irán, Teherán, tiene muchas cosas peculiares de las que se pueda sentir orgullosa, pero no la cocina precisamente, y es que no goza de gran originalidad. Es la zona del sur del país la que marca criterios en materia gastronómica.


Características de la cocina iraní
El plato más corriente entre las familias de clase media de Teherán es una especie de leche cuajada, un ingrediente que procede de la cocina turca. Este plato es suficiente para ver las diferencias que existen entre las demás cocinas asiáticas y la iraní, siendo esta en su conjunto más sobria y menos refinada que la china, pero cercana a ella por la presencia de arroz.


Los siete alimentos
Con motivo de la fiesta en que se celebra el comienzo o primero de año persa es ritual conseguir los siete alimentos, que se pueden elegir entre los siguientes: trigo germinado, hierbas aromáticas, jugo de trigo verde cocido, vinagre, aceitunas de Bohemia, ajos y culantrillo.


El chelo kabab
El plato típico de Irán es el chelo kabab, y también el plato preferido por los occidentales que visitan el país. Su composición es sencilla, y es que se trata de arroz con pedazos de ternera asada de diferentes formas. Para acompañarlo, guarniciones obligadas son las cebollas y los tomates mezclados con paprica y yogur.

Además del chelo kabab, de gran consumo en la capital, está también el chelo jujet, que se elabora con arroz hervido servido con yemas de huevo, y el kateh, arroz cocinado a la manera de los pueblos de Mazandaran. Se trata de un arroz guisado con manteca de carnero y especias que se come acompañando al pescado o a la carne.


El carnero
La carne de mayor consumo entre los iraníes es la de carnero. En general se asa a la brasa, en costillas, o en trozos que se alternan con otros de grasas, para ser ensartados finalmente en pinchos de hierro. Muy apreciado es el kabab, que se elabora con criadillas de carnero.
También se preparan platos de carne muy complejos originarios de las provincias del norte, como los shami lappeh, que son buñuelos elaborados con carnero, huevos, pimientos, azúcar, azafrán y yogur.



El yogur iraní y las salsas
Es un elemento indispensable, y es que el yogur casi nunca falta entre las guarniciones que acompañan las recetas típicas de Irán. Muy conocido es el esfenajuva-most, o espinacas de yogurt. También aparece formando parte en las sopas que se preparan con verduras, o con caldo de carne. Una de las más conocidas es el ashe sak o sopa vegetal, que se hace con espinacas, fideos, garbanzos, cinamomos, pimientos, grasa, y por supuesto yogur.

Las salsas que se sirven con el arroz, o con las guarniciones, se encuentran compuestas casi todas a base de cebollas. Entre las más conocidas, destacan la khorest qayimeh, y la khorest lubia.


Los dulces
En la cocina iraní no abundan los dulces. Estos se preparan sobre todo con harina de arroz mezclada con manteca y azúcar, pistachos y nueces.





lunes, 9 de julio de 2012

Irán. Clima

Es importante planificar su itinerario antes de emprender el viaje a Irán, principalmente debido a que el país tiene variaciones extremas en su topografía y de altitudes, por lo que hacer una inspección del clima antes del viaje es la única manera de asegurarse de que llevará consigo la ropa adecuada para sus vacaciones en Irán.   En la mayor parte del territorio que ocupa Irán, el clima es muy agradable en primavera y otoño, excepto en el sur del país y en las regiones cercanas al Golfo, en donde se registran precipitaciones. Los meses invernales también son agradablemente cálidos, por lo que es la estación ideal para viajar. Durante el verano se recomienda llevar ropa de materiales ligeros, además de sombrero y gafas de sol para protegerse de los rayos solares. Las temperaturas pueden ascender hasta 45° C y la humedad puede alcanzar 80 por ciento. No es  permitido llevar pantalones cortos ni para hombres ni para mujeres en ninguna de las temporadas. Dependiendo de la región que visite durante el invierno, las temperaturas pueden descender dramáticamente, por lo que es necesario llevar algo de ropa de abrigo.

Iran. Visión general

Aunque es un país poco visitado por occidentales, Irán es un cofre lleno de tesoros históricos y de maravillas arquitectónicas esperando ser descubiertas. Con una extensa y variada geografía que incluye montañas nevadas y kilómetros de litorales, el país ofrece una emocionante selección de actividades, oportunidades para la práctica de deportes y atracciones turísticas. No obstante, es posible que el aspecto más interesante de Irán sea su profundo legado histórico persa y la hospitalidad de su gente. Para muchos, las implicaciones culturales de realizar un viaje a Irán resultan fascinantes. La estricta república islámica puede crear un choque cultural, pero esto se aligera gracias a la amabilidad y a la generosidad característica de los iraníes. Viajar dentro del país resulta muy sencillo, pues cuenta con una excelente infraestructura de transporte de autobuses, vuelos nacionales económicos e incluso algunas rutas ferroviarias, aunque limitadas.    Si bien las temperaturas pueden ascender hasta más de 40° C, hay regiones del país en donde se registran temperaturas mucho menos sobrecogedoras e incluso son abundantes las estaciones de esquí y refugios en las mayores altitudes. Si se siente abrumado por el calor y el caos de los bazares, diríjase a alguno de los modernos centros comerciales climatizados, en donde es posible encontrar mercancía y ropa de estilo occidental.
Las opciones de entretenimiento, desde una perspectiva no musulmana, son limitadas debido a que en Irán las bebidas alcohólicas están prohibidas, pero pronto, y sin pensarlo, se encontrará a sí mismo disfrutando de la cocina iraní en alguno de los muchos restaurantes pintorescos mientras bebe un delicioso batido de yogur a sorbos. En este país de madrugadores podrá aprovechar las bajas temperaturas de las primeras horas de la mañana, que son ideales para visitar lugares de interés.  Las opciones de alojamiento en Irán son diversas y varían del sofisticado Hilton Teherán, en la capital, a estancias con familias anfitrionas en los pueblos. Lo mejor del alojamiento en la mayoría de los centros urbanos del país es la disponibilidad de establecimientos en todos los rangos de precios. Muchos prefieren viajar en excursiones en grupo durante su primer viaje a Irán y disfrutan de excelentes descuentos en las entradas de museos y sitios históricos si viajan con una agencia de viajes iraní. Sin importar cómo viaje, puede estar seguro de que los iraníes le asistirán con gusto a donde sea que vaya y se dará cuenta de que se habla inglés con altos estándares en la mayoría de los centros urbanos. Los viajeros deberán permanecer alertas sobre las amenazas de ataques terroristas en el país y de que ciertas organizaciones continúan amenazando los intereses occidentales en el Medio Oriente.

Irán. Gente, costumbres, tradiciones


Irán es un pueblo musulmán y, como tal, está hecho a costumbres y tradiciones muy distintas a las de Occidente. En nuestro viaje a Irán, conviene que tengamos en cuenta algunas cuestiones para entender y respetar las relaciones con las gentes del país.
Uno de las características del pueblo musulmán es la hospitalidad y la educación, una de las cualidades más tradicionales del de sus gentes. Por otro lado, a penas tendremos que percatarnos de algunas cuestiones básicas sobre sus conductas habituales y sus costumbres, ya que el resto, son aspectos que han sido exagerados por el mundo occidental pero nada tienen que ver con la realidad.
Es una cultura muy diferente por su idioma, su alfabeto y hasta su calendario, pero no dejan de ser un pueblo que acoge al turista, que le gusta mostrar las bellezas de su tierra y donde sus mujeres gozan de una gran permisividad desconocida para muchos países.



Recomendaciones para el viajero en Irán


Debemos de cuidar ciertos aspectos si viajamos a Irán, pero no nos harán sentirnos extranjeros si respetamos sus costumbres y nos comportamos de manera natural y sencilla. Por otro lado, debido a las grandes diferencias, es probable que debamos ser más pacientes para comprender sus tradiciones.
Para viajar a Irán lo más recomendable es hacerlo junto con un documento te identidad, un billete de avión y la reserva del hotel donde nos hospedaremos. En el caso de las mujeres, en las fotografías que se den en la aduana, deben aparecer con el pelo cubierto por un pañuelo.
No necesitaremos viajar con vacunas, ya que las condiciones de higiene son altas en Irán, además de haber agua potable en todo el país.



Qué no debemos hacer en nuestro viaje a Irán


Irán, como república islámica, impone algunas leyes a sus habitantes que, nosotros como viajeros también debemos de respetar. Por ejemplo, no debemos consumir alcohol (ni si quiera se vende en el avión que nos lleva a Irán), ni tener relaciones sexuales con una mujer iraní, son ambos penados con prisión.
Si somos mujeres, no podremos llevar ropa ajustada, sino holgada que disimule cualquier forma de nuestro cuerpo y un pañuelo, especialmente de color negro u oscuro, que nos tape el cabello. Si viajamos en agosto, debemos pensar que también lo debemos llevar, aunque haga calor. Tampoco es recomendable viajar con maquillaje o con joyas, salvo algún anillo discreto.
Las mujeres en Irán son tratadas con respeto y con cortesía, aunque no nos debemos extrañar que si viajamos junto con un hombre, se dirijan a él y no a nosotros. La separación de los sexos en Irán es algo habitual.

Por otro lado, la vida en las ciudades está a medio camino entre la modernidad y las tradiciones. Es un pueblo muy religioso, como resultado de una rica herencia cultural. Sobre todo en los `pueblos donde abundan las celebraciones religiosas y donde no es difícil ver un rito matrimonial musulmán o de cualquier otro tipo.
Próxima a la cultura musulmana conviven también otras culturas de la misma religión pero, a la vez, muy diferentes entre si. La religión oficial en Irán es el Islam, el resto lo componen musulmanes suníes, judíos, cristianos armenios y zoroastrianos.





Salud en Iran


En Irán los principales centros urbanos, tienen disponibles servicios médicos y medicamentos básicos, sin embargo, las zonas rurales carecen de servicios de salud. Se aconseja a los visitantes llevar su propio kit de primeros auxilios. 
El sol puede resultar muy fuerte para aquellos que no están acostumbrados al calor. Cubra las áreas expuestas de la piel con protector solar para evitar quemarse y beber mucha agua para mantenerse hidratado. 
Los mosquitos y otras plagas pueden causar daño también, incluso con los repelentes más eficaces; lleve un repelente de insectos. 

Seguridad en Irán


La tasa de criminalidad es muy baja en Irán, por lo que es un lugar seguro para los turistas. Uno de los mayores peligros es el de los vehículos, los accidentes de tráfico son una amenaza significativa. Tenga cuidado al cruzar las carreteras y asegúrese de que se familiariza con la manera de conducción iraní antes de conducir usted. 


Lo prudente es evitar participar en cualquier debate político o discusiones durante su estancia. Podrá solicitar a su hotel que le guarde su pasaporte mientras usted sigue siendo su cliente, lo que es un procedimiento normal. Las personas que viajan por su cuenta y no en un tour deben registrarse en su embajada a la llegada. Evite mostrar el dinero en efectivo u objetos de valor a la vista de otros, especialmente en la noche. Si usted tiene mucho camino por recorrer, tomar un taxi es la opción más segura para ir sólo. En particular, las mujeres no deben salir solas por la noche, especialmente en las zonas rurales. Si usted planea viajar fuera de los centros urbanos del país, siempre informe a alguien de sus planes y la fecha en la que espera regresar. 


Por su seguridad y evitar molestias en Irán, es esencial que usted respete las leyes islámicas en vigor. 

Costumbres sociales iraníes


La religión desempeña un papel importante en la sociedad iraní, la religión oficial es el Islam. Los musulmanes constituyen la mayoría de la población, con un 93 por ciento seguida del Islam chiíta. En algunas zonas, se encuentran estas dos religiones muy separadas. 


Lo normal es que todo llegue aun punto de calma durante los festivales y la llamada a la oración musulmana. Los musulmanes deben rezar cinco veces al día, momento en el que las mezquitas no son accesibles a los no musulmanes. Como país religioso que es, las mujeres están obligadas a cubrirse durante su visita a la mayor parte del país. Lo ideal es que las mujeres utilicen una bufanda alrededor de su cabeza y un vestido largo para cubrir los brazos y las piernas. Las cosas son más relajadas en Teherán, pero las prendas reveladoras deben ser evitadas a toda costa. A los hombres se les recomienda llevar pantalones largos y polos de manga larga. Los zapatos siempre deben ser quitados antes de entrar en una mezquita. En muchas partes del país, no hay aseos al estilo occidental, lo normal son los 'retretes en cuclillas ". No siempre hay papel higiénico, pero en su lugar hay un caño de agua para la limpiarse. Si le dan zapatillas para el baño, haga uso de ellas durante el uso de las instalaciones, sea consciente de que son sólo para usarlas en esta sala. Si bien esto puede parecer poco convencional a los que vienen la primera vez, tenga en cuenta que los iraníes también se deben sentir abrumados por los retretes occidentales, cuando visitan la primera vez occidente. Si bien el "pulgar arriba" en el oeste se considera un gesto positivo, recuerde que se considera obsceno en Irán. Cuando salude a alguien del mismo sexo por primera vez, un apretón de manos es lo correcto aunque muchas mujeres se dan un beso y un abrazo. Personas de sexos opuestos no deben tener contacto físico alguno cuando se saludan en una presentación. Al viajar en autobús, las mujeres deben sentarse a la parte trasera y los hombres nunca deben sentarse junto a ellas. Los visitantes también deben evitar el comportamiento ruidoso cuando estén en público, lo que podría ser considerado grosero. No es aceptable por regla general que una mujer fume en público, a excepción en el interior de las casa de té, donde tanto los hombres como las mujeres disfrutan de fumar tabaco aromatizado. Le recomendamos que se abstengan de sonarse la nariz en público, que se considera repugnante. 


El alcohol está prohibido en Irán y su uso trae consigo graves sanciones.

El dinero en Irán

La moneda en Irán es el Rial iraní. Las monedas están disponibles en valores de: 50, 100, 250, y 500 rials, mientras que los billetes vienen en: 100, 200, 500, 1000, 2000, 5000, 10000 y 20000 rials.



No cambie dinero en la calle, ya que esta práctica es ilegal en Irán. A pesar de que muchas tiendas y hoteles mostrarán un logotipo de Visa en sus escaparates, en la práctica, las tarjetas de crédito rara vez son aceptadas en Irán, con la excepción de algunos grandes hoteles. Esto hace que sea esencial que usted lleve algún dinero en efectivo en todo momento. El dinero puede ser intercambiado en el aeropuerto a su llegada o en los bancos de todo el país. Los cajeros automáticos se encuentran comúnmente en las grandes ciudades, pero no los busque en los lugares más remotos. 
Las compras se pueden realizar utilizando Rial iraní, mientras que los dólares de los EE.UU también son ampliamente aceptados en las grandes ciudades.


Los bancos están abiertos de domingo a miércoles, 07:30 a 16:00; jueves, 07:30 a 12:00 horas, y cerrados los viernes.


Los visitantes deben declarar todas las divisas extranjeras a su llegada rellenando un formulario de declaración aduanera. Alternativamente, usted puede hacer esto en la sucursal del Banco Melli en el aeropuerto de Mehrabad de Teherán. Si usted no declara su moneda extranjera, puede ser objeto de confiscación.

miércoles, 4 de enero de 2012

El cine iraní


Al hablar de cine normalmente se plantean sus tres aspectos principales: el artístico, el industrial y el comercial. Aquí vamos a hablar del aspecto artístico del cine iraní, haciendo hincapié en su evolución histórica La verdad es que en Irán la tecnología cinematográfica ha sido una tecnología totalmente importada. Este hecho influyó sobre los argumentos de las películas, es decir, en muchos casos los guiones eran una imitación de las películas realizadas en otros países con tecnología propia. 
Sin embargo, el cine iraní ha ido evolucionando y como muchos otros países se ha ido extendiendo a temas líricos, épicos, educativos, políticos, sociales, etc.. 
Después de la revolución de 1979 el cine bélico ha tenido una gran cuota de pantalla en Irán. Desde el punto de vista temático, esta evolución fue natural y autoefervescente al principio. Más tarde el cine iraní se hizo mas técnico prestando especial atención a aspectos analíticos, objetivos, filosóficos, sociológicos, psicológicos, estéticos, y otras ciencias aplicadas. Por otra parte, los elementos propios de este cine han contribuido enormemente a la formación de su identidad iraní. Por ejemplo, es destacable la fuerza de la literatura y la música persa, pero ello no significa olvidar la influencia del cine de otros países en el séptimo arte iraní. 
La cultura iraní en su histórica evolución ha estado en contacto permanente con otras culturas. Ese hecho ha facilitado el acceso del cine iraní al dominio de las culturas iraní, islámico y occidental. Llegado a este punto podemos establecer una clasificación general para el cine iraní. Antes mencioné que nuestro cine al principio fue una simple imitación de las realizaciones en otros países, evolucionado poco a poco hacia una industria especializada y de investigación. Naturalmente en ambos periodos ha habido excepciones que expondré más adelante. 
El cien iraní echó a andar con una película muda en 1929, aquella película llama "La Venganza del Hermano" (Entegame Baradar) era obra de Ebrtahim Moradi. Mas adelante en 1932 Abdol Hosein Separta y Ardeshuir iraní co-dirigieron en India "La Chica Lor" (Dokhtare Lor). Salvo alguna película histórica aquella incipiente industria era una mezcla de historias con comedia musical e incluso melodramas que carecían de una identidad propia y presentaba una visión populista. 
En la década de los 70 los realizadores iraníes se inclinan hacia temas sociales. "La Vaca" (Gav) y el "Idiota" (Agaye Hal) en 1969 de Dariosh Mehr juii; "Un simple suceso" (Yek Ettefage Sadeh) en 1971 de Sohrabe Shahid Sales; "El Chaparrón" (Ragbar) en 1972 de Bahram Beyzaii; "La Harminica" (Saz Dahani) en 1973 de Amir Naderi; "El Cuervo" (Calagh) en 1977 de Bahram Beyzaii; "Mozafar" en 1974 de Abbas Kia Rostami; "Los Mongoles" en 1975 de Parviz Kimiavi. Son representantes de aquellos años. 
La característica de este cine era la localización en los cabarets, la violencia y erotismo, aunque también hubo experiencia de innovaciones en películas como La Vaca y Gheisar, así como cine de vanguardia como Los Mongoles. Después de la revolución de 1979 se produce un cambio total en el argumento y el contenido del cine iraní. Temas políticos, revolucionarios, épicos y bélicos, así como guiones históricos y sociales atraen a los realizadores iraníes. 
Los cineastas buscan proyectos más sólidos aunque todavía hay vestigios del cine experimental prerrevolucionario, mas adelante el cine revolucionario pudo crear sus normas. 
A pesar del éxito de algunos cineasta iraníes en los festivales internacionales, el cine iraní todavía no ha podido ganarse a los espectadores de su propio país. La razón es una recaudación limitada de la mayoría de las películas, la falta de repetición de argumentos que han tenido éxitos, la incapacidad de crear una relación directa con los espectadores, la falta de difusión de la cultura, de la conducta del protagonista en la sociedad o al menos entre los jóvenes. 
Aun cuando la mayor parte de los cineasta persas, especialmente después de la revolución, han narrado la historia de su época o han tratado de dar una imagen de la cultura popular, no siempre han tenido éxito en esta empresa y muy a menudo han quedado apartados de la realidad de su sociedad e incluso de la lengua, la literatura y la música actual de Irán.